sábado, 27 de junio de 2009

La jardinera.

Naranjita, naranjita. ¿Por qué llora? -Porque tengo que llorar.

La amapola crecia y crecia, derrochando bellas flores, mientras la joven jardinera la miraba envidiosa, con furia, se desesperaba, nadie la iba a amar jamás si ella no producía flor de ningún color.
La jardinera lloraba sentada al balcón de la tarde lamentando su pelito, su nariz, su boca, sus doce, sus piernas.
Se le acercaba entonces la dulce mañana del Domingo disfrazada de hombre tierno. ¿Oh jardinera por qué estás tan triste, si el mundo es tuyo y todo mi amor? Oh Lucía, Lucía querré yo más que nadie las flores inmensas de tu vestido y querré de ti la gracia de la primavera, tus hojas, tus rayos del sol, tu mirada espontanea como sabiéndolo todo Lucía; tu que te vas con el vuelo de los gorriones, sé que los Domingos contigo esos gorriones y tus besos tienen más perfume, oh Lucía ¿Por qué estás tan triste, si el mundo es tuyo y todo mi amor?.

Fue una mañana que cayó en desmayo y que dió un suspiro y después la amapola murió.

Oh! jardinera, oh! dulce amor, no estés tan triste que el mundo es tuyo y todo mi amor, tu eres más bonita que la amapola que murió.


Franca.

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